Una de las primeras y más crueles formar de sobajar a lo femenino a lo largo de la historia ha sido privar a la mujer de la educación. Al no conocer nuestros derechos, al no entender como funcionan nuestros cuerpos, al no darles la oportunidad a las niñas de que ejerciten su cerebro con el conocimiento, al catalogar nuestro género nos han sumido en la desolación de la ignorancia que ha encadenado a miles de mujeres a lo largo de la historia.

Y esta estructura basada en el miedo lo único que ha propiciado es que por igual hombres y mujeres hayamos sido por tanto tiempo ignorantes de como funciona la fisiología, las emociones y la mente de las féminas en este mundo. Entender a más profundidad ese maravilloso sistema llamado mujer ha sido una tarea que en este siglo ha florecido desentrañando poco a poco el gran misterio que significa nacer con este género.

Y es gracias a este boom es que se retoma una práctica ancestral fundamental para dejar siglos de ignorancia, culpa y vergüenza y redimensionar lo que realmente somos y estas son las Carpas Rojas.

En cada civilización antigua existen vestigios de estos lugares con diferentes nombres en donde las mujeres se reunían a menstruar y cuando digo que se reunían a menstruar significa simplemente que entraban en un lugar de meditación, sin distracciones donde se dedicaban a escucharse a sí mismas, donde dejaban que todas las virtudes mentales, espirituales y emocionales que venían con su ciclo se potenciarán para revelar los mensajes que venían con ellas y que esas experiencias dentro de las carpas las ayudarán a guiar el camino de su familia o de comunidad.

Hoy en día, las Carpas Rojas se han convertido en espacios de aprendizaje, convivencia, ritual, descanso o cualquier cosa que en la mente de la mujer se le ocurra para encontrarse a si misma, conocerse y consentirse.Es así que las carpas se están convirtiendo en un movimiento internacional que propone espacios protegidos y alejados de lo cotidiano; usando hermosas telas rojas que nos recuerdan el interior de nuestro primer hogar: el útero, nos sentimos con la confianza para ser lo que somos y expandir nuestra mente a través de mirarnos en los bellos espejos que significa estar con otras mujeres.

Hay muchas formas de gozar de los beneficios de asistir o crear tu propia carpa roja y a medida que nos demos más permiso para estar con nosotras mismas y que nos dediquemos más a darnos cariño y tiempo más espacios como estos proliferaran en el mundo para otorgarle a las mujeres un lugar para entender de forma distinta la gran dicha de nacer como ha nacido.

Si quieres saber un poco más acerca de las Carpas Rojas y donde puedes encontrar una cerca de ti visita estas páginas.

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Escrito por: Luz Alicia Villavicencio